jueves, 21 de febrero de 2013

La publicidad oficial: logra que los tontos se hagan pasar por funcionarios de gran estatura

En éstos tiempos, la publicidad es el arte del engaño. Según WIKIPEDIA, LA ENCICLOPEDIA LIBRE, "La publicidad es una forma de comunicación comercial que intenta incrementar el consumo de un producto o servicio a través de los medios de comunicación y de técnicas de propaganda.

A través de la investigación, el análisis y estudio de numerosas disciplinas, tales como la psicología, la neuroeconomía, la sociología, la antropología, la estadística y la economía, que son halladas en el estudio de mercado, se podrá, desde el punto de vista del vendedor, desarrollar un mensaje adecuado para el público."

Hace apenas unos cuántos años, se trataba de que la publicidad mencionara lo bueno y ocultara lo malo de un producto. Ahora ni siquiera eso. Se trata simple y llanamente de engañar al público.
Vemos un spot de Coca Cola que prácticamente lo llenan las sonrisas de chavas y chavos ayudando a la sociedad en todo. Al final, solo una frase: "DESTAPA LA FELICIDAD".
Nada dice del contenido de ésta bebida y del riesgo que representa su consumo para la salud, según lo comentan los mismos médicos.
Televisa decía en los spots navideños que "hacemos el balance de lo bueno y malo"...y después pasaba las imágenes de las familias sorprendidas por la llegada a sus casas de los personajes de la pantalla chica. ¿La violencia? ¿la incultura? ¿las palabrotas? ¿la difusión de los antivalores? No....eso no estaba en los spots.
Y aunque ahora se habla de la publicidad subliminal, la publicidad chatarra, la engañosa.  También se divide según la parte que la promueva: la comercial, la institucional, la del servicio público, etcétera, etcétera. Pero en todas tiene el mismo objetivo general: "vender" un producto y/o servicio que no se necesita o que no es prioritario. El objetivo también es decir que puede haber varias opciones, pero ésta es la mejor.

Entonces, ¿es decente que el gobierno también utilice la publicidad?
Mejor hagamos una reforma legal para fijar los parámetros en éste sentido:
En primer lugar, prohibir al Gobierno en sus distintos niveles que utilice expresiones publicitarias. En lugar de ello, que diga sus decisiones y acciones. El pueblo calificará según su criterio: que no diga "mejor educación pública" "mejores mexicanos", en su lugar que mencione diez acciones concretas como cuántas escuelas hay en México y a cuántas se les resolverán totalmente los problemas de infraestructura  en éste año, a cuántas en el segundo año...y así; que explique en qué consistirá la capacitación para el magisterio; que detalle cómo será la evaluación al magisterio, qué elementos se tomarán en cuenta; que clarifique los indicadores que tiene para medir la calidad educativa.

Y en segundo lugar, que se detallen los montos exactos que deben destinar las entidades públicas para la promoción de acciones. El asunto es muy sencillo: que se fije un reducido porcentaje del presupuesto para ese fin, evitando la construcción de imágenes públicas sin sustento.

En éste momento, todos los medios de comunicación tienen un cliente principal: el gobierno. De ésta manera vemos que "la publicidad oficial", está en auge provocando con ello la generación de  "productos electorales", funcionarios públicos tontos e incultos que son "vendidos" a la ciudadanía como los grandes estadistas.